viernes, febrero 01, 2008

El fruto de... mi temor a la oscuridad

Sobre mi, todo es oscuridad y es justo bajo ella donde todos los demonios se me escapan. Salen de mis manos, mis labios, pies, piernas y lo que resta del cuerpo, les tengo miedo, miedo por que arden, queman y sonrojan.

Y no veo nada, aún cuando tengo los ojos más abiertos que en cualquier otro momento, pero sé que está ahí, sobre mi y tan oscuro es todo que sin decisión me dedico a sentir, esas uñas que agradables duelen, el balance perfecto y los sonidos mudos.

Y es que lo siento con cada palmo de piel, tibio, unido a mi, a él, la oscuridad en sí misma literalmente sobre mi, me extravío y tiemblo de miedo, quien soy? Por qué me pierdo? Donde estoy? Para qué saber, sólo me desvanezco y ya no soy quien recuerdo.

Por fin se desvanece el manto nocturno entre las sábanas iluminadas para descubrir que yo vuelvo a ser lo que solía y el sigue siendo negrura aún a plena luz del día.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ojala que algun dia puedas compartir tu luz a ese ser de oscuridad... me encanto tu no cuento, me gusta como logras plasmar las imagenes en mi cabeza, como rasgas la cotidianeidad con tus palabras...sigue asi carolsunshine... escribe mas y dejanos entrar a ese mundo fantastico que nace de tu alma y en este caso de la oscuridad, la pasion y una que otra pesadilla... te quiero mucho... Enrique.

Neferura dijo...

Es cierto, a pesar de la luz sigue existiendo la oscuridad. Yo también le tengo miedo, en especial cuando ya has visto la verdadera luz.

Cuencas Vacías dijo...

Yo creo que es sano dejarse envolver por la oscuridad de vez en cuando, para que así puedas darte cuenta de la luz que hay en ti.

Al fin y al cabo nada dura para siempre, ni esa oscuridad, ni esa luz.