lunes, octubre 16, 2006

El fruto... de la sinceridad

¿Te gusta que tú padre haya sido una bestia? ¿Te gusta que yo sea sádico? Anhelabas te hablaran con la verdad ¿no es así? Si soy protervo es porque tú quieres eso de mí y yo no deseo defraudarte, de esta manera, tú puedes ser la víctima ante los demás y a mí que me maldigan los demonios.

Encógete de hombros, anda, patético humano. Finge y has de cuenta que no te importan mis palabras ni las personas a tu alrededor, sigue creyendo que nada te conmueve pero si es así, sino te interesa que alguien muera es porque tú ya estás muerto. Eres un témpano de hielo, un cascarón vacío que se convierte en ceniza.

El mundo puede ser ignorante y estúpido pero es preferible a estar aquí contigo. Eres un falso, te mientes a ti mismo, lo peor de todo es que te gusta. Es fácil soportar el dolor cuándo sólo se imagina ¿no? Estoy parado frente a un alud y no me importa ser arrollado ¿qué me dices tú?

No me vengas con excusas porque sabes que soy sincero. Te da coraje verme porque tienes miedo de enfrentarme, de darte cuenta que formo parte de tu vida y que no me puedes echar.

Fragmento del Murmullo de los Muertos.

Egle.