viernes, febrero 01, 2008

El fruto de... mi temor a la oscuridad

Sobre mi, todo es oscuridad y es justo bajo ella donde todos los demonios se me escapan. Salen de mis manos, mis labios, pies, piernas y lo que resta del cuerpo, les tengo miedo, miedo por que arden, queman y sonrojan.

Y no veo nada, aún cuando tengo los ojos más abiertos que en cualquier otro momento, pero sé que está ahí, sobre mi y tan oscuro es todo que sin decisión me dedico a sentir, esas uñas que agradables duelen, el balance perfecto y los sonidos mudos.

Y es que lo siento con cada palmo de piel, tibio, unido a mi, a él, la oscuridad en sí misma literalmente sobre mi, me extravío y tiemblo de miedo, quien soy? Por qué me pierdo? Donde estoy? Para qué saber, sólo me desvanezco y ya no soy quien recuerdo.

Por fin se desvanece el manto nocturno entre las sábanas iluminadas para descubrir que yo vuelvo a ser lo que solía y el sigue siendo negrura aún a plena luz del día.