Por fin decidí y toqué a la gran puerta blanca
- Quién es?- alguien me responde al fondo
- Soy yo
- ¿Quién?
- La que busca a la persona que ya no existe, estará ahí dentro?- digo temerosa y espero
- Puede ser, ¿cómo es?
- ¿Cómo es quién?
- ¿Cómo es la persona que ya no existe?
- Es romántico, tristemente alegre, normalmente extraño, siempre enamorado, escritor, dibujante, soñador, inteligentemente y loco, grandioso escucha, extrañamente bien conocido, raramente atento y concentradamente ido.
- Ah!!!! Creo saber quién es.
- ¿De verdad?
- Sí, es… el que ya no existe.
- Sí, es él.
- Pero... ¿Por qué le buscas? Si bien sabes que es el que ya no existe.
- Porque pronuncio su nombre en cada despertar, pienso en su cara cada anochecer, duerme sobre mi vientre en mis sueños, cada mañana me da concejo, amanece conmigo pero no está ahí. Me hace falta cuando sé que hacer, está presente cuando estoy perdida, es mi ejemplo a seguir y en lo que nunca me convertiría. Su nombre está siempre en mis labios, en mi mente, en mis ojos, en mi pluma, el lápiz y el carboncillo en los colores pastel; su nombre es mi salvación, mi perdición, la corrosión; es el sueño, la ilusión, es el ángel de la guarda, el rezo, el Dios; es el arco iris, la bombilla, la fría lluvia y la noche, lo prohibido y el sabor de la lujuria; mi deseo diario y el rechazo, el platillo que no quiero, el amigo, el compadre, el incondicional desaparecido, el invisible necesitado, la necesidad invisible.
Mi presente palpable y ausente, el calor que elimino con frío, la mala decisión y de lo que no me arrepiento. La supernova brillante y la falsa estrella que se traga el hoyo negro, no sin antes desorbitarme.
El solitario aferrado a mi compañía, el veneno, el remedio y la enfermedad. La obsesión, la poción mágica, lo siempre previsible, lo permeable intraspasable, el polo opuesto, la palabra, el pensamiento, la imaginación, lo que siempre espero ver y escuchar. La esperanza totalmente perdida.
Tal vez buscando un reflejo en el carbón halle un rastro de su persona que precisamente es del que ya no existe.
Tomado del libro:
Diario de una loca.
Página: La que ya no existe
Autora: Eritia Istar K-rol
P.D. Chequen www.codigoradio.cultura.df.gob.mx
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jueves, julio 03, 2008
domingo, marzo 02, 2008
Mariposa
Mi dulce Mariposa que extiendes tus alas por cualquiera, no puedes entender que yo de verdad te amo y al decirte que de verdad te amo no quiero decir lo mismo que todos los otros que te han dicho que de verdad te aman.
Mi pobre Mariposa. A mí no tienes que engañarme con tu cara pintada, tu posa, tu cuerpo y tu boca. No gastes tus conjuros seductores en mí. No hace falta porque te amé, de verdad te amé a cada momento desde el primer momento. Sin importar que el único deseo que albergaras en tu corazón hacía mí haya sido el de matarme.
Querida amada, no me mires así, ya sé que lo único que de verdad no podrías perdonarme es que deje de luchar.
¿Puedes tomar mi mano? Al menos cumple este, mi último deseo. ¿Cuánto tiempo estuviste perdida, vagando en este mundo tan oscuro sin saber a donde ir?
No me beses que tus labios me queman. No necesito un beso hipócrita, ni tu mirada compasiva. No me des falsedades que me muero más rápido. Dime la verdad y déjame verte como en verdad eres, no pretendas que me entiendes. Di que me aborreces y confortarás mi alma.
¡Deja de llorar! Lograrás que me crea que te duele.
Te amo. Yo sí te amo. Yo te amo. Te amo. Y ya no sé como decírtelo para que lo comprendas o para que yo lo crea hasta el último segundo. Que mi fe no se rompa y que sea mi única palabra que te cumpla. Nunca sabremos la verdad y ahora estarás verdaderamente sola.
Ámame, deséame, extráñame, mátame.
Mí querida Mariposa siempre supimos que una de las dos tenía que perder.
Mi pobre Mariposa. A mí no tienes que engañarme con tu cara pintada, tu posa, tu cuerpo y tu boca. No gastes tus conjuros seductores en mí. No hace falta porque te amé, de verdad te amé a cada momento desde el primer momento. Sin importar que el único deseo que albergaras en tu corazón hacía mí haya sido el de matarme.
Querida amada, no me mires así, ya sé que lo único que de verdad no podrías perdonarme es que deje de luchar.
¿Puedes tomar mi mano? Al menos cumple este, mi último deseo. ¿Cuánto tiempo estuviste perdida, vagando en este mundo tan oscuro sin saber a donde ir?
No me beses que tus labios me queman. No necesito un beso hipócrita, ni tu mirada compasiva. No me des falsedades que me muero más rápido. Dime la verdad y déjame verte como en verdad eres, no pretendas que me entiendes. Di que me aborreces y confortarás mi alma.
¡Deja de llorar! Lograrás que me crea que te duele.
Te amo. Yo sí te amo. Yo te amo. Te amo. Y ya no sé como decírtelo para que lo comprendas o para que yo lo crea hasta el último segundo. Que mi fe no se rompa y que sea mi única palabra que te cumpla. Nunca sabremos la verdad y ahora estarás verdaderamente sola.
Ámame, deséame, extráñame, mátame.
Mí querida Mariposa siempre supimos que una de las dos tenía que perder.
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